La igualdad deja a Barça al frente de la clasificación (siete puntos) y al Milan, segundo, con cinco al término de la primera vuelta del grupo de clasificación. La idea era controlar la única arma que tenía el equipo de Allegri, las contras, y a las primeras de cambio, un error y los italianos ya estaban por delante en el marcador, tras el grueso error de Mascherano.
En el primer cuarto de hora, no hubo noticias de los azulgrana. Sin profundidad ni precisión, sin movimiento rápido de balón ni de piezas, el equipo de Martino andaba perdido. Todos los balones divididos eran para los locales, Neymar estaba anclado en la banda izquierda, Xavi e Iniesta no aparecían, a Messi no se le reconocía.Sin creación ni recuperación, el Barça no tenía argumentos.
En una recuperación de Busquets en el campo contrario, Iniesta habilitó a Messi y en ventaja el argentino no falló. El 1-1, en el minuto 23, lo cambió todo. El Milan parecía haber consumido su crédito y la inercia del juego le llevó a estar cada vez más cerca de su área grande. Hasta el final del primer tiempo sólo otro error del Barça, en una mala salida de Valdés en un saque de esquina, permitió una ocasión para el Milan, aunque para entonces, todas las opciones ya eran todas para los azulgranas.
Será por respeto al rival o por asegurar la clasificación, pero en la primera cita grande de la temporada, el Tata Martino se olvidó de las rotaciones en San Siro. El Barça repitió por primera vez un once esta temporada -el mismo que goleó a la Real Sociedad (4-1)- tenía que escoger y apostó por plantar cara al Milan su mejor versión posible, con el convencimiento general de que este es su equipo de gala.
Lo más rescatable del equipo milanés fue el gran orden táctico y la determinación de Robinho y Kaka', los dos brasileños mostraron una versión muy mejorada respecto a la que se recuerda en la Liga española, y no tuvieron que mostrar mucho esfuerzo para econtrar las debilidades y aprovehar los errores de Mascherano y Piqué.